jueves, 19 de junio de 2014

TABLA DE PESOS Y TALLAS


Esta tabla debe servirnos tan sólo como orientación. Recordamos que será el pediatra quien mejor puede valorar y asesorar a los padres en este aspecto.




EL HÁBITO DE LA HIGIENE


Conseguir en el niño unos buenos hábitos de higiene personal, requiere por parte de los padres mantener la rutina, orden y horarios fijos que le permitan automatizar el hábito que queremos instaurar y con ello ir adquiriendo, poco a poco, una mayor autonomía personal.

Lo que el niño puede ir consiguiendo:
  • A partir de los dos años, ya puede colaborar de forma más activa en su aseo personal: lavarse las manos, secarse la cara o iniciar el cepillado de dientes, con ayuda.
  • Comienza a controlar sus esfínteres (pis y caca) y a pedir ir al WC, cuando lo necesita. Esta es una de las adquisiciones más significativas de este periodo.
  • Y también puede adquirir algunas rutinas higiénicas antes y después de co- mer o al acostarse y al levantarse, tales como ir al baño o lavarse las manos.
    Qué podemos hacer los padres y madres para ayudarle:
  • Tener muy claros cuáles son los hábitos que queremos instaurar (control de esfínteres, participar en el lavado de cara y manos, lavarse los dientes, etc.
  • Acompañar siempre a los niños en estas actividades y enseñarles cómo deben hacerlo.
  • Hacerlo siempre en un ambiente relajado, tranquilo y comprensivo, sobre todo cuando ocurra algún “fallo” ya que estamos empezando.
  • En cuanto al control de esfínteres, es conveniente, además, evitar la obsesión por conseguirlo antes de que el niño esté maduro para ello. La edad normal para controlar el pis es a partir de los dos años.
  • El control del pis por la noche, se comenzará cuando ya lo controle bien durante el día.
  • Evitaremos en todo caso etiquetar a nuestros hijos con palabras como: “eres un meón”; “tu hermano controló mucho antes”; “estoy harto de lavar sábanas” y, asimismo, evitaremos utilizar castigos para conseguir este objetivo, ya que la angustia todavía provoca más ganas de hacer pis. 


    Recordar que cada niño tiene su propio ritmo evolutivo. 

EL LENGUAJE INFANTIL: ESTIMULACIÓN AUDIO-VISUAL Y VOCAL


Estimulación audio-visual:
  • Utilización de juguetes musicales.
  • Hablar al niño en todo momento y sobre todo de forma específica, mien- tras se le alimenta, en las horas de juego, durante el baño.
  • Hablar al niño utilizando cambios de voz y de tono, repitiendo sonidos fa- miliares para el niño (Rin, rin...piii, piiii, etc.).
  • Seguimiento y localización de la fuente de sonido, incitándole a que dirija la mirada hacia el sonajero, campanillas u otros objetos que hacemos so- nar cerca de él).
    Estimulación vocal:
  • Responder a los intentos comunicativos del niño, hablándole, ya desde los primeros días de vida.
  • Gratificar al niño mediante sonrisas, gestos, etc., en cuanto emita algún sonido o cuando comience a balbucear.
  • Al final del primer año debe intentar las vocalizaciones, repitiendo los so- nidos emitidos por el adulto.
  • Favorecer la comprensión de palabras familiares: papá, mamá.
  • Describir verbalmente, y de forma sencilla, las cosas que hacemos noso- tros y las que hace él.
  • Jugar a realizar movimientos con la boca, la lengua, a soplar, a fruncir los labios, dar besitos...
  • Responder a órdenes sencillas cuando se lo indicamos “toma”, “dame”, “mira”, “ven”, “peinate”, y órdenes con objeto “dame la muñeca” “dásela a papa”, “límpiate la boca”. 


miércoles, 18 de junio de 2014

DESARROLLO MOTOR!!


Motricidad gruesa: Grandes movimientos.
Tumbado boca arriba:
  • Desarrollamos el tono muscular de cuello y tronco, cogiéndole de las ma- nos y tirando del niño hasta llegar a la posición de sentado, dejando que vaya haciendo cada vez más fuerza para incorporarse.
  • Jugamos a “aserrín-aserrán” potenciando, al mecerlo suavemente hacia atrás y adelante, el control y fortalecimiento de los músculos del cuello y tronco.
  • Le estimulamos el volteo facilitando que se gire, primero llamando su atención con juguetes que colocamos a un lado u otro. Posteriormente volteará sólo cuando quiera alcanzar un objeto deseado.
  • Le damos una mano para que se incorpore, incitándole a hacerlo apoyan- do la mano que no le agarramos.